Sobre mí

Un camino de más de treinta años

No vengo a darte respuestas cerradas, sino a acompañarte con lo que he ido aprendiendo — y lo que sigo aprendiendo — en el camino.

Retrato de Antonio Medina

Llevo entre treinta y cuarenta años acompañando personas. Empecé dentro de una organización budista japonesa, de la que sigo siendo miembro — aunque hoy no soy practicante, y prefiero no cargar más etiquetas de las necesarias. Con los años he ido integrando otras miradas: me siento taoísta en las relaciones humanas, budista en lo laboral, hippie en la vida cotidiana, yogui con el cuerpo, humanista en el fondo, chamánico por ciertas prácticas — en definitiva, un buscador. Nunca me han interesado los rótulos; sí integrar.

Desde hace casi cuarenta años soy maestro de Reiki. He sintonizado a miles de personas y formado a más de 200 maestr@s — el 90% en España, y el resto entre Argentina, Suiza y Estados Unidos.

La meditación ocupa un lugar central en lo que hago. Me especializo en meditaciones budistas — samatha, vipassana, metta — y en meditaciones yóguicas; en menor medida trabajo también con lo taoísta, lo chamánico, lo científico y bastante mindfulness. Más allá de la tradición desde la que se mire, busco siempre lo mismo: la presencia, el estar aquí — lo que en el Reiki se resume en una sola frase: solo por hoy.

Trato de no interpretar, sino de acompañar. Si alguien viene a un curso de Reiki, le enseño las herramientas del Reiki; si viene por otro camino, las de ese camino. Pero la experiencia, por sí sola, no dice nada si no hay presencia detrás — y esa mirada se construye con años, no con títulos.

Sobre Reiki he leído bastante más de lo que hace falta para dar un curso — conservo muchos de esos libros, y otros tantos los fui regalando con el tiempo. Pero además de la teoría hay una experiencia que no se aprende en ningún manual: a lo largo de mi vida atravesé enfermedades, desempleo, falta de dinero, separaciones de pareja y adicciones, y en esos procesos pude sentirme más fuerte y acompañado, con herramientas para transitarlos — sobre todo a través del Reiki y del Kundalini Yoga, y siempre de la mano de la meditación.

También atravesé, durante mucho tiempo, la crítica y el señalamiento — sin proyección ni paranoia de mi parte: muchas veces me lo dijeron de frente. Hace treinta o cuarenta años, decir que practicabas yoga o que eras budista te señalaba distinto, y de algún modo se esperaba de vos una conducta "superior" a la del resto, como si eso te acercara más a lo espiritual. Pero a mí que alguien diga que hace yoga o que es budista no me dice nada — de hecho, hay quien se esconde detrás de eso. Hoy, por suerte, ya no sorprende a nadie.

No lo cuento para venderlo, sino porque todo esto también forma parte de lo que hoy puedo transmitir.

Al margen de las técnicas, también vengo de unos padres con mucha energía, mucha fuerza, muy activos — y algo de eso se me quedó: pongo mucha fuerza en todo lo que hago. Trato siempre de sostener una mirada amorosa, sin hacer sentir mal a nadie gratuitamente, pero sí yendo con intensidad y respetando los tiempos de cada persona.

Un poco de mi recorrido

Nada de esto me hace sentir dueño de ninguna verdad. Lo digo simplemente porque tuve la suerte de acompañar miles de procesos distintos, y desde ahí puedo decir que tengo una mirada amplia.

Si querés conocer más sobre el Reiki o dar el primer paso, estoy a un mensaje de distancia.

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